En la película Amelie la protagonista crea situaciones para fastidiar a su vecino: sustituye sus zapatillas por otras idénticas una talla menor, invierte la posición del pomo de la puerta, cambia las bombillas por otras de menor potencia… acciones casi imperceptibles que transforman la visión del mundo…

Julio 15, 2007 a las 11:22 am
Considero a Amelie la musa de una cierta manera de entender nuestras ciudades como “paisajes de lo imprevisto”. Imprevisto que puuede ser azaroso… o provocado. En concreto me gusta mucho su acción de robar el enanito de jardín de su padre y mandarlo a viajar por el mundo con una amiga azafata. Es genial el desconcierto que le provoca al pobre hombre recibir fotos desde distintas ciudades de una figura que hace los viajes que él mismo ha renunciado a hacer.
Así que propongo un COMANDO AMELIE POULAIN que ejecute acciones de este tipo que podríamos compartir en este blog