
El fotógrafo Walker Evans, al final de sus días, fotografiaba el suelo desde muy cerca… como si fuera un paisaje: con intensidad y precisión
El artista Perejaume, en su escrito “Siberias” describe unos pocos metros cuadrados de terreno… con topónimos propios de un gran territorio… valles, montañas, rios…
Ambos recuperan la inocencia del niño que juega con la escala de su percepción: la mirada transforma la realidad, que no existe hasta que la nombramos.
La mayoría solemos olvidar ese poder cuando crecemos.
Etiquetas: Perejaume, Walker Evans
Abril 29, 2008 a las 9:10 pm |
Interesante!! No conocía a Walker Evans